Búbal c’est fini II

El último día a la tarde asistimos a la sorpresa canaria en forma de lucha canaria, descubrimos que entre nuestros amigos forestales hay alumnos luchadores profesionales. Hicieron una exibición de lucha en la iglesia y nos invitaron a participar de un deporte noble que requiere más maña que fuerza (las llaves se llaman mañas) y en el que es obligado ayudar a levantarse del suelo al rival y saludarle ¡BRAVO LUCHADORES: Pepe, Doramas y Aitor!

Antes de la fiesta de despedida después de la cena (no veréis ninguna foto de la fiesta en este blog) participamos en la famosa representación titulada “El juicio de Orosia”, basado en hechos reales. No faltó nadie a la cita como podéis ver en las imágenes de más abajo. GRACIAS también a Alex, educador de las tardes antes de la cena como hoy.

La brujería en Aragón es otro punto en común en todo el pirineo, que no ha llegado hasta nuestros días únicamente por transmisión oral. Era tal la relevancia de la brujería que ha qedado constancia en documentos oficiales.

Hay uno que, por la dimensión y las repercusiones del proceso, destaca especialmente. Un embrujo colectivo en el Valle de Tena, en el Pirineo, entre 1637 y 1643.  Con decenas de mujeres afectadas y un malvado noble con derecho de pernada que hoy llamaríamos depredador sexual o hijo del demonio: Pedro de Arruebo. Era un rico vecino de Tramacastilla de Tena, el mayor terrateniente del valle. Las mismas “endemoniadas” lo calificaron como su “amo y señor”.

El episodio comenzó cuando algunas mujeres de la localidad de Tramacastilla de Tena, manifestaron comportamientos extraños. En una primera fase los síntomas fueron la privación temporal de la vista, el oído o la voz. Además decían padecer fuertes dolores que se manifestaban con impresionantes convulsiones y desconcertantes alteraciones de ánimo.

Más de 60 mujeres se vieron afectadas solo entre Tramacastilla y Sandiniés. Los informes de la época destacan como tan pronto lloraban como reían, o caían al suelo sin sentido víctimas de violentos espasmos. Para acusarle, los inquisidores se basaron en su estrecha relación con muchas mujeres. El mismísimo rey Felipe IV, ordenó viajar hasta allí al Inquisidor General de Aragón, Bartolomé Guijarro y Carrillo. Aunque parezca mentira fue acusado y declado culpable a galeras. Cuando regresó de nuevo a su pueblo, tras cumplir la condena, su palacio estaba inundado por el pantano, la sociedad del lugar atribuyó el suceso a un maleficio.

Las brujas no eran brujas ni hace varios siglos ni en la actualidad, Isora, Lorena, Sheila, Raquel, Elena y Atteneri, las chicas que han formado parte del grupo solo han cogido la escoba como los chicos, para barrer el comedor después de cada comida y cuando se ha necesitado en los tajos. Que caiga a partir de hoy un maleficio sobre todo cabrón que haga daño a una mujer o la acuse de bruja.

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