Como jugar y GANAR partidos a partir de los 40 tacos
Esta es una tesis escrita por el ínclito profesor J.P. que ilustra el pensamiento futbolístico de un hombre curtido en la cancha. De imprescindible lectura para todos aquellos que quieran derrotarle o todos aquellos que quieran saber como se las gasta.
Como jugar y GANAR partidos a partir de los 40 tacos
Por el Prof. J. Pardo
Introducción
Si amigos, te gusta practicar el fútbol pero llegas a una edad en la que
con el físico (el poco que te queda o lo mucho que te sobra) y la técnica
(la poca que has tenido siempre) no te basta para saltar a la cancha sin
hacer el ridículo. Por eso he recopilado una serie de principios en esta
tesis balompédica para todos aquellos que siguen negando su realidad y osan
vestirse de corto.
“Lo importante es participar” o “esto no es mas que un juego” son frases
muy típicas de perdedores y pánfilos. Estamos en esto para GANAR sea como sea,
a cualquier precio. A estas alturas de la vida, en la que ya estamos pasaos
de vuelta de todo, el único espacio de desahogo que nos queda es el fútbol;
por tanto hay que preguntarse ¿que es lo mejor de la vida?
y la respuesta es clara:
Machacar al enemigo, escuchar el lamento de sus seguidores y recordarles
su derrota de forma vitalicia.
Formando el equipo
Recuerda, hay mucho en juego así que no elijas a cualquiera. Ex-jugadores,
veteranos del trofeo Boscos y no-fumadores son bienvenidos.
Ante todo hay que armar un buen conjunto. Si todos los compañeros son de la
misma quinta que tu formareis un buen bloque (algo fofo), pero para darle mas
consistencia ficha a un par de jóvenes (de los de verdad, no de espíritu ni esas chorradas),
para tener algo de pulmón; que sean medianamente buenos pero eso sí, que no destaquen
por encima del capitán.
Si te queda un hueco para cubrir, el típico puesto útil para poder hacer cambios
o para solventar eventualidades haz fichajes en la sala de profesores, sobre todo
entre los recién llegados; estos nunca dicen que no a nada y son bastante voluntariosos.
Podrás reírte de ellos, cederlos al equipo contrario y nunca dirán ni Pamplona.
El juego
En el infame arte del fútbol post-cuarenton ya esta todo inventado.
No corras. No regatees. No arriesgues.
Parar, templar y mandar.
Solo pases muy seguros. Solo paredes muy seguras. Repite la misma jugada
una y otra vez. Tira a puerta a no más de 2 metros de distancia.
No dudes en cedérsela al portero, aquí no se pita cesión. No dudes
en despejar al patadón alabauyé. Para finuras y Delicatessen ya esta el Barça,
así que tu a lo tuyo, patadón y tentetieso.
Los partidos siempre empiezan igual. Los contrarios salen en tromba y jugando
de forma descarada y coriácea; es muy probable que empiecen ganando con tres
goles de ventaja. Tranquilo, son unos jóvenes inconscientes.
Bastan unos pocos minutos para que el aceite termine de engrasar la maquinaria
de tu equipo de viejas glorias: entonces empieza el toque, los pases fáciles,
los apoyos y las paredes que están cantadísimas. El equipo contrario empezara
a ver que tu ejercito de abuelos encadena jugadas y goles, hasta darle
la vuelta al marcador. Para cuando se den cuenta el partido habrá terminado
y tendrán el culo como la bandera de Japón.
Las tácticas
Desde que Sun Tzu escribiera “El Arte de la Guerra” se han escrito ríos de sangre
sobre las técnicas y habilidades necesarias para derrotar al enemigo. Tras años
de experiencia tratare de desvelar algunas de ellas:
* Guerra psicológica: fundamental. Antes del partido, siempre que te cruces con el enemigo
debes sonreírle.
Si el partido es fácil, en la sala de profesores ya puede vender la piel del oso antes
de cazarlo. Si es difícil o no lo tienes claro no dudes en ponerte la venda antes de sufrir la
herida. Es de cajón.
Calienta antes de empezar el partido. Da imagen de deportista de elite.
Durante el partido hay que exhibir una equipación conjunta, camiseta impecable, zapatillas de fútbol sala, calcetines largos (que luego se te escurren pabajo) y un brazalete de capitán.
Pero lo mejor viene después del partido. Todo un curso (o cursos) por delante para
machacar anímicamente al contrario y amargarle la vida; cada vez que te cruces con el en el pasillo sonríe ampliamente y dale unas palmaditas en la espalda; HAZLO SIEMPRE! no olvides los rostros de tus enemigos, porque ellos tampoco lo harán y pedirán revancha.
A los que mas insistan en la revancha dales largas y que se desesperen; el día que se vuelva
a jugar saldrán tan ciegos de rabia que no darán una a derechas.
* Sobre el terreno de juego: debes elegirlo tu y lo fundamental es que NO TENGA RELOJ visible ni mucho menos marcador. Porque tú eres el marcador, tú eres el reloj, y el balón es tuyo y punto pelota (valga la expresión).
* Sobre el arbitro: que arbitro? todavía no te enteras? el arbitro eres tú. Debes ser sumamente riguroso con las acciones que favorecen (actitud 289), y la mínima tontería debes exigir que de alguna forma “se pite”; si hace falta protesta durante varios minutos hasta que te hagan caso. Si la hipotética decisión arbitral favoreciera al enemigo debes ser muchos mas flexible (actitud dialogante), muestra interés por la jugada pero no cedas ni un ápice. Al enemigo ni Gatorade. Cualquier falta que os hagan debe pitarse, si hay caídas al suelo hay que quejarse, llorar, vociferar, amenazar, lo que sea, pero el juego debe pararse; posteriormente la falta la tiras sin avisar. Los goles fantasma son eso: fantasma, porque para ti solo hay goles legales. Cualquier saque de banda o posible corner dudoso es tuyo; el balón siempre roza al contrario antes de salir.
* Sobre el marcador: contrólalo. Cuando vayas ganando di en alto el marcador. Cuando pierdas NUNCA lo expreses o lo preguntes a viva voz. Mantén la boca cerrada y juega. Si la cosa esta muy mal reinicia el partido a 5 minutos del final o en casos desesperados di que nos la jugamos a un gol y echa el resto. Suele colar.
* Controlar los tiempos del partido: no me refiero a eso que hacen los jugadores veteranos
sobre contemporizar, parar el balón, tranquilizar el juego, etc… me refiero a controlar
el tiempo en el sentido mas literal. En cuanto ganes de uno, consigas un empate in extremis
o veas que el equipo contrario puede empatarte, coge el balón con una mano y con la otra
empieza a saludar a los contrincantes diciendo lo típico “Venga muy bien, un placer” o
“casi, eh? venga chavales!”. La mirada de estupor de los contrarios te proporcionará doble placer, y para cuando empiecen a reclamar estarás camino del vestuario.
Todos estas recetas sencillas te llevarán a la gloria de la imbatibilidad y la victoria sobre los petulantes adolescentes.
Al regresar victorioso a la sala de profesores abre la puerta con un sonoro “Buenos Días”
para reclamar la atención de tus compañeros (si has sido derrotado entra por la puerta de atrás o pasa directamente por clase).
Y recuerda, esto no es un juego, aquí no estamos para divertirnos y hay que ganar como sea!!
Y los que digan lo contrario que se vayan a cagar flores y a predicar el amor fraternal al campo.
Prof. J. Pardo