¡Pardo bajó a defender!

La Brújula más equipo que nunca

el capitan crepuscular...
Crónica del inicio de una nueva era

Por Javier Mtez de Zuñiga

Cuando muchos creían que el fin de la crisis ya estaba cerca, empiezan a surgir los rumores que la supuesta v que iba a dibujar el crecimiento económico no es tal, sino el preludio de otra recaida más gorda; es decir, que la crisis va a tener forma de v doble, tal y como se puede deducir de la burbuja que ha estallado en Dubai donde muchos bancos tenían intereses. Así que olvídense de gastarse la extra de navidad porque aunque algunos digan que hemos tocado fondo, ahora estamos excarvando más abajo aún, hacia la deflación, la recesión y la depresiión total. El único Abilio alivio que nos queda es el del pan y circo; por si no tuvimos bastante ración este domingo, el instituto Cuatrovientos no descuida los ratos de solaz de su gente y a la vuelta del puente montó una nueva pachanga a mayor gloria de Pardo y los suyos. Ya se sabe que no hay que abandonar a las mascotas.


La convocatoria

Pardo andaba como loco detrás de gente de prestigio, sin embargo tras comprobar que Luisma se volvía a caer de la convocatoria por una luxación en el tercer intercostal anterior no tuvo mas remedio que echar mano de los retales. Y parafraseando a Schuster, “miro al banquillo y solo veo al ortopédico” (http://www.youtube.com/watch?v=MKrtZZuOEw4, o http://www.youtube.com/watch?v=ZRkGLh4tSEY) Y efectivamente se tapó la nariz y echó mano del filial. Incluso se tragó su orgullo como si se tragara un sable y pidió la ayuda de Iban para cubrir la medular con ciertas garantías. El resto los argumentos de siempre, el sempiterno eje del mal formado por Pablo, Abilio y Pardo.

Rival terrible
la chavaleria La Brújula afrontaba el partido con una convocatoria raquítica de 5 jugadores, algo arriesgado teniendo  en cuenta que enfrente iban a tener a una terrorífica escuadra formada por la chavalería de GCM y 2 de CI. Y entre otros figuras contaban con el vertiginoso André: la peor pesadilla de cualquier defensa central. Y por otro lado con otro viejo conocido de la afición, Cristian, que antiguamente alternaba las filas  de los profes con las de sus compañeros y que ahora es también peor pesadilla de cualquier pasador: sus  piernas infinitas paran todo lo que pillan. Junto a estas individualidades el conjunto en sí también destacaba por su buena técnica y además se les suponía cierta compenetración por otros partidos jugados. La cosa pintaba mal…

Y tan que mal…
Los alumnos comenzaron el partido por delante, sin hacer grandes alardes y por demérito de la delantera profesoril  que no supo culminar. Y aquí es donde emergió como un Santo Grial la verdadera estrella del partido de ayer: el balón de Iban. Pardo cedió a las presiones y dio chance a un balón más lento y más propicio para la  precisión y el control, justo los atributos que atesora la Brújula Mecánica. Gracias al balón medicinal este que trajo Iban, los profes no tuvieron que pasar un tercio del partido persiguiendo y controlando el balón, bajándolo al suelo para moverlo, ni volviendose locos. Las imprecisiones con el mismo solo fueron fruto de la falta de costumbre pero al rato los profes acogieron el esférico como a uno más del equipo.

al_loro_que_nos_embaucan_con_las_botas

Si a eso le unimos las botas Munich de Iban, los piratas de Abilio, las coderas del Pardo y los cojones de Pablo no es de extrañar que incluso el ortopédico marcara un puñado de goles medio decentes con jugada previa. Pero lo verdaderamente increíble de ayer fue ver al capitán de la Brújula bajando más allá de la medular para defender y robar balones al contrario, un sobreesfuerzo al que el arrogante gremio de delanteros no nos tiene muy acostumbrados. Sin embargo justo es reconocer que el Pardo estuvo un poco solidario en defensa aunque fallón en los últimos metros. Los alumnos apenas inquietaron en los metros finales salvo contras que culminaron con picaresca marcando de taconazo, o lanzando trallazos inapelables que Abilio no quiso parar porque se le iba a cambiar el flequillo de sitio.

Abilio pinchándola con toda la puntera...

El caso es que los profes se pusieron muy por delante, Pablo mojó, y pudieron estirar el reloj hasta las 16:00 cuando Iban se permitió el lujo de fabricarse una jugada y marcar gol, todo el solo. El clásico  esfuerzo de cara a la grada y mirando al palco señalandose el escudo de la camiseta. Cuánto daño a hecho Eto’o a la juventud…

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